17 nov. 2011

¿De qué hablamos cuando decimos trauma?

¿De qué hablamos cuando decimos trauma?

Por Miguel Angel Pichardo Reyes
Curareltrauma. Consultora en psicotrauma y victimología
curareltrauma@gmail.com

La irrupción del trauma
Trauma es un concepto equívoco, pues nos referimos a él de diferentes maneras, sin embargo su etimología nos acerca al sentido más universal de herida. Los seres humanos somos animales vulnerables y prematuros, corporalmente indefensos, necesitados de la manada, por lo tanto, gregarios por sobreviviencia. El cachorro humano se encuentra expuesto a un sinnúmero de amenazas ante las cuales se pone a prueba su capacidad de adaptación y sobrevivencia, muchas de esas amenazas son traumáticas, esto es, suponen un suceso que cumple con tres características: es imprevisible, sobre pasa las capacidades de afrontamiento y amenaza la vida. Aquí nos acercamos a la primera acepción de trauma: un “suceso” que irrumpe imprevisiblemente que sobrepasa la capacidad de respuesta y amenaza la vida. A esto le llamamos “suceso traumático”, y se diferenciara de lo que llamamos “propiamente trauma”, pues un suceso traumático puede o no desarrollar un trauma.

Fase de impacto: el suceso y la respuesta traumática
Frente a ese suceso traumático se da en un primer momento una “respuesta” de alarma por parte de la o las personas. Supongamos un evento traumático: un sismo derrumba un edificio habitacional. Respuesta traumática: shock, conmoción, incredulidad, negación, impotencia, terror, adormecimiento, disociación. Podemos realizar esta primera diferencia entre “suceso traumático” y “respuesta traumática”, pues la primera es un suceso externo que irrumpe amenazadoramente, y la segunda es una respuesta de alarma y sobreviviencia de la persona afectada. Hasta aquí hablamos de una respuesta normal ante un evento anormal, y aún no hablamos de enfermedad, trastorno o psicopatología.

Fase de crisis: estrés agudo y resolución del trauma
Después viene un segundo momento donde la persona entra en una fase de crisis, pues su mundo de vida, los significados, su estructura, su cuerpo, se ve vulnerado, herido, amenazado. Si el suceso traumático cesa, entonces la persona empezara a resentir los efectos. Por ejemplo, si la persona en su respuesta traumática lleva a cabo estrategias de sobrevivencia basadas en la lucha o la huida, existen pocas probabilidades de que desarrolle trauma, debido a que su estilo de afrontamiento de permitió descargar la energía de su organismo. En caso de que la persona haya tenido una respuesta de parálisis, se encuentra más susceptible a desarrollar un trauma. Sin embargo, en la etapa de crisis es normal que la persona se encuentre alterada, padeciendo un trastorno de estrés agudo, caracterizado por la reexperimentación, la evitación, la activación fisiológica y las cogniciones postraumáticas, disminuyendo significativamente su actividad global. Esta fase tiene su inicio después de 72 horas del suceso traumático, y puede durar aproximadamente entre cuatro y seis semanas. En esta fase es importante la forma como la persona “resuelva el trauma”, pues del éxito de esta resolución dependerá el inicio o no de un trastorno.

Fase postraumática: el trauma y los trastornos peritraumáticos
Hasta el momento llevamos dos fases, en la “primera fase de impacto” se presenta el “suceso traumático” y la “respuesta traumática”, en la “segunda fase de crisis” se presenta el “trastorno de estrés agudo” y la posibilidad de la “resolución traumática”. La “tercera fase postraumática” es variable, pues depende del tipo de “resolución del trauma”. Si esta resolución traumática es favorable es posible un “proceso de reconstrucción postraumática”, donde la persona o la comunidad pueden lograr negociar sus expectativas, disminuir sus síntomas, reconstruir la confianza y el tejido social, encontrando un nuevo equilibrio. Si la resolución traumática no es favorable, debido a una vulnerabilidad constitucional previa, a la inmadurez del organismo, a un déficit de recursos personales y psicosociales, o a la intensidad, gravedad y exposición al suceso traumático, es probable que la comunidad desarrolle un “trauma psicosocial” y la persona un “trauma psíquico”, entendido como un trastorno o un conjunto de “trastornos peritraumáticos”: trastorno de estrés postraumático, episodio psicótico, depresión psicótica, disociación, trastornos de la personalidad, anorexia, inadaptación social, etc.

Las intervenciones psicotraumáticas y victimológicas
El tipo de intervención de un victimólogo y psicotraumatólogo variará de acuerdo al tipo de acto delincuencial: secuestro, tortura, desaparición forzada, sobrevivientes de masacres, violación sexual, violencia intrafamiliar, enfrentamiento armado, etc. De igual forma, el clínico evaluará la fase en que se encuentre (Fase I, II y III), el tipo de trauma (Trauma tipo I, II y mixto), así como la reacción o estilo de afrontamiento al trauma (dilatado/constreñido y parálisis/huida-lucha). Diferenciamos básicamente tres tipos de intervención en psicotrauma victimológico: intervención en crisis para la fase de impacto, psicoterapia de apoyo y contención para la fase de crisis, y psicoterapia postraumática para la fase de reconstrucción postraumática.

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