14 nov. 2011

¿Se puede sanar el abuso sexual? (2 de 4)


¿Se puede sanar el abuso sexual? (2 de 4)
La praxis de una psicoterapia corporal hedonista y emancipadora

Por Miguel Angel Pichardo Reyes
Curar el Trauma. Consultora en Psicotrauma y Victimología


¿Cómo puedo saber que tanto me afecto el abuso sexual?
La mejor manera de saber el impacto psicológico del abuso sexual y de conocer algún trastorno psicopatológico es a través de un psicodiagnóstico especializado en trauma por abuso sexual. Dicho diagnóstico es realizado por un psicólogo clínico y/o médico psiquiatra con experiencia y capacitación clínica en este campo. El psicodiagnóstico se realiza fundamentalmente a través de una entrevista estructurada, la exploración de signos y síntomas, la historia clínica, así como la aplicación de evaluaciones, escalas y pruebas. Durante este proceso se realiza una exploración exhaustiva del estado mental, la cognición, las emociones, los comportamientos, los vínculos, los síntomas y signos somáticos, antecedentes médicos y psiquiátricos, traumas previos o posteriores, duelos, historia sexual, historia secuencial, se aplican escalas de depresión y ansiedad, de severidad del trauma, de cogniciones postraumáticas, de autoestima, de respuestas de afrontamiento, entre los más importantes.  Dependiendo de la persona, el proceso de psicodiagnóstico puede durar de una a tres sesiones, al final del cual se le da a conocer al paciente los resultados y conclusiones, explicando y aclarando dudas, proporcionando un pronóstico y un programa de tratamiento adecuado.

¿Se puede curar el abuso sexual y sus efectos psicopatológicos?
En general todos los trastornos psicopatológicos producidos por el trauma del abuso sexual son tratables, sin embargo el éxito de dicho tratamiento varía de acuerdo a la gravedad o cronicidad de los síntomas, a los aspectos constitutivos (fisiológicos), estructurales (temperamento, carácter y personalidad) y contextuales (apoyo social, estrés y autoestima), lo cual se puede determinarse por el pronóstico que proporcione el clínico durante el psicodiagnóstico. El pronóstico nos permite ser realistas en cuanto al éxito y eficacia del tratamiento, por lo cual podemos decir que ante un pronóstico favorable es susceptible hablar de curar el abuso sexual, obteniendo disminución, control o remisión de los trastornos asociados. El éxito de una psicoterapia no siempre reside en curar el trauma, a veces solo es posible disminuir o mantener bajo control los síntomas.

Cuando existe un pronóstico reservado, el programa de tratamiento que diseñe el clínico normalmente va acompañado de interconsultas con otros clínicos y especialistas (psiquiatras, nutriólogos, neurólogos, endocrinólogos, etc.), así como otras terapias auxiliares y alternativas (homeopatía, masoterapia, yoga, etc.). En situaciones de crisis, intentos de suicidio, autolesiones y episodios psicóticos breves, u otra circunstancia que ponga en peligro la integridad propia o de terceros, lo indicado es realizar un internamiento de estancia breve en un hospital con atención psiquiátrica y continuar con el tratamiento psicoterapéutico.

Un pronóstico reservado responde a la conjugación de una serie de factores, tales como; la gravedad o cronicidad de un trastorno clínico, el resquebrajamiento de la estructura clínica del sujeto, la presencia de uno o más trastornos de la personalidad, bajo soporte social y presencia de estresores psicosociales en el grupo primario de apoyo. Frente a cuadros clínicos como este no es posible esperar una cura, a veces siquiera disminuir los síntomas, más bien se apela a la búsqueda de cierto control sobre la enfermedad y a acompañar y contener al paciente y su familia. Los tratamientos suelen durar varios años.

¿En qué consiste un tratamiento psicoterapéutico para sobrevivientes del abuso sexual infantil?
Después de haber obtenido el diagnóstico y el pronóstico, el clínico dispondrá de un tratamiento adecuado para el paciente, precisando tiempos, duración, honorarios, expectativas de la respuesta del paciente al tratamiento. Cabe señalar que no cualquier clínico o psicoterapeuta se encuentra capacitado para diseñar y operar un tratamiento del abuso sexual, pues tal actividad supone una experiencia previa y una capacitación especializada, la cual se adquiere a través de cursos, talleres, seminarios, congresos, especialidades y diplomados. Por este motivo es importante preguntar al clínico si cuenta con experiencia y formación previa especializada en el tratamiento del abuso sexual, de no ser así se le puede solicitar la referencia de algún profesional o institución especializada en abuso sexual.

Para un tratamiento del abuso sexual es recomendable trabajar bajo un programa estructurado que pueda delimitar el foco, el método, la técnica, los objetivos, los resultados esperados, las etapas, el número y nombre de la sesión, así como instrumentos de evaluación clínica del curso de los trastornos. Contando con un programa es factible que el clínico pueda optar por la perspectiva psicoterapéutica de su formación, no habiendo inconveniente en ello, siempre y cuando se tenga claridad en cuanto al proceso, foco y método. En la actualidad existen muchos programas de tratamiento con sobrevivientes del abuso sexual que son integrativos, esto es, que las técnicas y métodos empleados provienen de distintas orientaciones psicoterapéuticas, sean estas cognitivo-conductuales, psicodinámicas, sistémicas, humanistas, psicocorporales y transpersonales.

La modalidad del tratamiento puede ser individual o grupal, y esto lo determinará el clínico de acuerdo al diagnóstico y pronóstico, habiendo ocasiones que se llevan a cabo las dos modalidades. Ya sea individual o grupal el objetivo de un programa de tratamiento especializado en abuso sexual sería proporcionar alivio inmediato a los síntomas más graves, hacer frente al trauma, restaurar en la persona el sentido básico de seguridad en el mundo y en las personas, y facilitar su reintegración social en el contexto comunitario. Algunos principios básicos que son importantes mencionar, consisten en mejorar el malestar emocional, ayudar al proceso de curación natural, no emplear tratamientos ineficaces que empeoren la situación, y adaptar la terapia a las necesidades específicas de cada paciente.

Estos programas de tratamiento deben incluir por lo menos cuatro ejes: 1) Atención de síntomas graves, 2) Abordar el núcleo del trauma, 3) Problemas en la regulación de emociones, y 4) Pérdida de la confianza personal e interpersonal. Estos ejes enmarcan una serie de temas que pueden ser tratados en el siguiente orden: Reconocer la situación de abuso y manejo de mitos. Redefinir responsables y víctima. Características de la agresión. Formas de vinculación afectiva con el agresor. Validar sentimientos propios. Educar sobre efectos psicológicos comunes. Dinámica familiar. Sexualidad. Educar para evitar revictimización. Autoimagen, autoestima, comunicación, asertividad. Proyecto de vida. Proceso legal. Relaciones interpersonales. Mecanismos de defensa. Percepción del contexto psicosocial ante la denuncia.

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