8 jun. 2011

El trance bioenergético para la resolución del trauma


Por Miguel Angel Pichardo Reyes

Uno de los aspectos más complicados del tratamiento del trauma es el conocido complejo de medusa, pues al parecer este complejo se encuentra en el origen de la patología traumática, originado por un bloqueo en la descarga fisiológica del estrés, llevándose a cabo un congelamiento de la respuesta inconclusa del sistema lucha-huida. Producto de este bloqueo congelado es que se desarrolla el Trastorno de Estrés Postraumático.

El trance bioenergético tiene como objetivo rastrear los shocks traumáticos para contactar con el registro corporal suscitado en aquel momento. Dicho registro contiene congelado la respuesta inconclusa asociada a la impotencia. Después de dicho contacto es posible empezar el descongelamiento a través de las descarga vibracional del cuerpo, ayudando a la renegociación traumática a través del fortalecimiento del yo-corporal frente a esa amenaza, rehabilitando el sistema de lucha-huida. Durante dicha renegociación se trabaja con la recreación de tres momentos: el antes, el después y el durante. Esta reconstrucción de los hechos permite completar el ciclo de respuesta de lucha-huida, alterando el registro corporal traumático.

El objetivo específico del trance bioenergético con respecto al trauma consiste en completar el ciclo de respuesta bloqueado. Mientras la persona yace sobre el piso rastreando los registros corporales de los traumas, su cuerpo empieza a temblar de forma abrupta, a veces violenta, pasando por vibraciones más suaves y sutiles, y mientras esto sucede el paciente empieza a renegociar el trauma, permitiendo completar el ciclo a través del descongelamiento corporal, y posteriormente, a través de la descarga bioenergética.

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