11 may. 2011

Dar un lugar a la palabra


Dar un lugar para la palabra, pues aquellas voces silenciadas por los estruendos de la guerra y la violencia, hoy renacen en nuestra garganta. Dar un lugar a la esperanza, dejando que esta recorra como una oleada de sensaciones toda nuestra piel, aquella piel desgajada por la impunidad y el miedo. Demos un lugar a la palabra, ahí donde el corazón bombea una sonrisa que aspira justicia.

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