9 jun. 2011

¿Qué es SANHA? Una entrevista sobre psicoterapia corporal y heridas afectivas


Entrevista a Miguel Angel Pichardo Reyes*

¿Cómo me ayuda la terapia psicocorporal a hacer las paces con mi cuerpo?

En las comunidades indígenas se tiene la creencia de que cuando una persona ha vivido un evento perturbador, por ejemplo, un susto, ésta pierde su alma y queda como un “muerto viviente”. El chamán acude en su ayuda para recuperar su alma a través de rituales, fiestas, danzas, tambores y ensoñaciones. Cuando la persona logra recuperar su alma e integrarla al cuerpo se dice que esta sanada. Aunque este ejemplo es tomado de la actividad curativa de los chamanes en las ricas y sabias comunidades indígenas, el procedimiento se aplica muy bien a la psicoterapia corporal. Se trata de recuperar, de “encarnar”, por así decirlo, el alma al espíritu. Esto en psiquiatría se le llama disociación, y es una respuesta normal de una persona frente a un evento traumático. Una persona traumatizada parece que se ha quedado sin alma, que tiene un cuerpo sin vida y sin sentido. La psicoterapia corporal al curar el trauma busca quebrantar esa disociación a través de una “reconciliación” con el cuerpo, labor que el psicoterapeuta realiza a través de una técnica que denominamos Ensoñación Corporal de Trance Bioenergético.

¿Cómo afectan los fantasmas del pasado en la forma de mi cuerpo?

En el Sistema SANHA distinguimos entre “fantasmas” y “demonios”, pues son únicamente metáforas para denominar los duelos inconclusos y los traumas irresueltos. De esta forma, dada nuestra débil y precaria constitución humana, somos expuestos a las heridas, y estas heridas debido a duelos inconclusos, esto es, a pérdidas no aceptadas, negadas y olvidadas, es como se forman los “fantasmas”. Nuestra reacción a estos fantasmas supone una reacción fisiológica que implica nuestro sistema nervioso y la organización tensional de nuestra musculatura. De esta forma la reacción a los fantasmas va generando un patrón de tensión física que llamamos “coraza corporal”, y que no es más que la expresión corporal de los conflictos fantasmagóricos inconscientes. En la actualidad hemos podido distinguir por lo menos cinco patrones de tensión física que responden a conflictos-fantasmas no resueltos: la forma colapsada responde al fantasma del abandono; la forma rígida responde al fantasma de la injusticia; la forma densa responde al fantasma de la humillación; la forma hinchada responde al fantasma de la traición; y la forma rígida-colapsada responden al fantasma del rechazo. De esta forma es susceptible “leer” en la postura del cuerpo las heridas, duelos, conflictos y fantasmas no resueltos o no superados.

¿Cómo afectan mis pensamientos la forma de  mi cuerpo?

Cada tipo de herida, aparte de determinar la forma y postura corporal, también supone un sistema de creencias erróneas que van condicionando y reforzando la postura corporal como una postura existencial. Detrás de un cuerpo colapsado esta la creencia sistemática de que “el mundo es un lugar donde no recibes lo que necesitas”, “estoy vacío”, “nunca me darán lo que necesito”, “recibir o pedir no es bueno”, etc. Detrás de un cuerpo hinchado-rígido se encuentra un patrón de creencias donde “en este mundo no puedes confiar en nadie”, “debes temerme”, “la vida es un campo de batalla”, “voy a manipular yo para que no me manipulen a mí”, etc. De esta forma, cada sistema de creencias refuerza las disposiciones interiores llamadas actitudes, las cuales se expresan en una determinada organización corporal. Deconstruir estas creencias supones también deconstruir el cuerpo. Cambiar estas creencias lleva un cambio en la disposición corporal.

¿Porque necesito la terapia psicocorporal de este taller?

Lo principal de este taller es que se trata de un Sistema de Sanación de Heridas Afectivas por Traumas Infantiles y Familiares. El trabajo se realiza en dos momentos, en el primer momento realizamos un examen exhaustivo de las heridas genealógicas (del pasado familiar), las heridas arqueológicas (las que se formaron en la infancia), y las heridas antropológicas (las que se expresan en mi carácter y personalidad). Contando con la identificación de estas heridas es susceptible de curarlas, para lo cual llevamos a cabo una especie de exorcismo que llamamos Ensoñación Corporal, el cual nos permite expulsar a los fantasmas de los duelos inconclusos y a los demonios de los traumas no resueltos.

Esta secuencia permite al propio participantes saber que herida tiene, de donde viene, como le afecta y como ha formado su personalidad, a esto le llamamos elevar el nivel de conciencia. El segundo paso nos permite enfocarnos en las heridas sin perdernos en elucubraciones o rodeos, accediendo a los registros corporales de las heridas a través de un trabajo personal, grupal y corporal.

El trabajo con la Ensoñación Corporal permite acceder a aquellas heridas que se formaron aún antes de la conciencia y de la palabra, las cuales son denominadas como traumas de apego, origen inconsciente de muchos de los trastornos y malestares emocionales.

¿Cuáles son los beneficios en mi cuerpo y en mi entorno al tomarlo?

Al finalizar el curso serás más consciente de cómo y porque eres como eres y haces lo que haces, reconociendo tus heridas y la forma como tu hieres, recuperaras tu cuerpo como un lugar de curación a través del placer sensoperceptivo, identificarás los duelos inconclusos y los traumas arqueológicos que se encuentran en el origen de tus malestares actuales, de igual forma, integraras una visión y una práctica de sanación que incorpora el placer corporal como un proceso de emancipación ética. A nivel grupal y comunitario, el curso permite ir sanando el trauma psicosocial a través del desarrollo de la empatía, la reconstrucción del tejido social por la confianza, mejorando la comunicación y la resolución noviolenta de conflictos, incidiendo en el rompimiento del círculo de violencia, impunidad y olvido. El Sistema SANHA busca tener un impacto bio-psico-social, pues incide sobre el sistema nervioso, el aparato psíquico, y en el entramado social de relaciones, normas e instituciones, fomentando la democracia profunda, la responsabilidad ciudadana, la participación cívica y el interés por el bien común.

¿Me puedes dar ejemplos de cómo se transforma un problema en un conflicto físico con mi cuerpo?

Siguiendo el principio de que toda tensión muscular encierra un conflicto psíquico no resuelto, ahora tenemos que diferenciar entre todos los conflictos, pues no todos son iguales, y no todos generan un trastorno conversivo o de somatización, ni tampoco todos forman o configuran nuestras estructuras caracterológicas. Entonces es posible diferenciar el tipo de conflicto, quién lo genero, cual fue la reacción, en que etapa de desarrollo se genero, cuánto tiempo estuve expuesto y cuál fue su intensidad. En mi experiencia clínica he constatado que todo conflicto o trauma reciente tiene una serie de conflictos intermedios que se remontan a conflictos o traumas muy arcaicos, muchos de estos provocados en el vientre materno o durante el primer año de nacimiento, otros tantos se constituyen entre el segundo y séptimo año de edad. Normalmente los conflictos materno y paterno filiales son los provocadores de neurosis clínicas y de personalidad que se expresan a través de los patrones de creencias erróneas, patrones de alteración somática, enfermedades y alteraciones en la vida emocional, sexual, laboral y social.

Un ejemplo concreto sería el de una mujer que me consulta por conflictos con su pareja, y durante la evaluación clínica se identifica irritabilidad, explosiones de ira con pérdida de control y disociación, así como una reacción ansioso-depresiva debido a las crisis de pareja, descartándose psicoticismo y depresión. En la subevaluación multiaxial de la personalidad se sugiere una estructura caracterológica de tipo masoquista-depresiva, así como rasgos histriónicos de la personalidad, presentando síntomas psicosomáticos tales como problemas sexuales (anorgasmia), entumecimiento de extremidades, dolores de espalda y problemas en la piel. Durante el tratamiento psicocorporal se identifica la constelación traumática que va desde un duelo no resuelto por la muerte prematura de un hijo, la ruptura del ideal de su relación de pareja, los maltratos de su madre cuando niña, las muertes de sus abuelas, y de esta forma pudimos ir accediendo a través de la Ensoñación Corporal de Trance Bioenergético a los registros corporales más arcaicos, hasta llegar a la reconstrucción narrativa de sus primeros años, donde existía un conflicto de la madre con respecto al esposo, que fue desplazado hacia ella, recibiendo con esto un endeudamiento neurótico que fue estableciendo un trauma de apego y posteriormente un trauma vincular de tipo materno-filial.

Siguiendo esta lógica, partimos de los síntomas clínicos más evidentes y poco a poco fuimos accediendo al trasfondo inconsciente, traumático, reprimido y olvidado, que se encontraba en el origen de su malestar presente. La puesta en escena del cuerpo durante las sesiones permitió a la paciente poner en acto aquellas escenas traumáticas congeladas en el cuerpo, desbloqueando, descargando y elaborando esos conflictos a través de la sensopercepción, el movimiento, la respiración y el sonido.

*Miguel Angel Pichardo Reyes. Creador del Sistema SANHA y coordinador de Curar el Trauma. Instituto de Psicotrauma y Victimología. Psicólogo Social. Psicoterapeuta Corporal. Victimólogo y Psicotraumatólogo.

1 comentario:

  1. excelente entrevista, ojala que tuviera mayor divulgación, felicidades!

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