6 jun. 2011

El trance bioenergético y la ensoñación corporal


Por Miguel Angel Pichardo Reyes

La ensoñación y el trance son estados alterados de conciencia, y a través de esta práctica es posible resolver los registros corporales de las heridas afectivas más arcaicas. Particularmente la ensoñación es un estado donde la atención se enfoca a la sensopercepción y a la propia experiencia somática frente a una circunstancia de recreación simbólicamente perturbadora. La ensoñación permite contactar en el aquí y ahora con las heridas arcaicas a través de movimientos internos de órgano, dicho conjunto de movimientos son organizaciones somáticas y sensoperceptivas que dan cuenta de una respuesta de alarma frente a una amenaza. De esta forma la ensoñación permite poner en escena ese conflicto primitivo que organiza un patrón de alteración somática y los mecanismos de defensa del carácter.

Por otro lado, el trance bioenergético es una práctica que he desarrollado a partir del trabajo con personas traumatizadas, dicho trance bioenergético consiste en abandonarse a los movimientos peristálticos del cuerpo a partir de la respiración y de ciertas posturas estresantes facilitadoras de movimientos vibracionales. El trance tiene la intención de rastrear los registros corporales y posibilitar una descarga de aquellos conflictos no resueltos a través de las vibraciones corporales. El trance permite procesar y asociar esos registros, colocándole nombre e imagen, y permitiendo la reconstrucción narrativa de la “desdichada infancia”.

Tanto la ensoñación corporal como el trance bioenergético me han permitido trabajar con pequeños y grandes grupos para el tratamiento del trauma psicosocial, esto permite realizar un acto de catarsis suave y de elaboración simbólica de los traumas.

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