9 abr. 2012

Transformar el trauma



Transformar el trauma
Por Miguel Angel Pichardo Reyes

El trauma es energía excedente y bloqueada que genera parálisis, impotencia y ansiedad en la persona que lo padece. El evento traumático puede ser considerado como un suceso negativo que atenta contra la integridad de la persona, lo que la mayoría de las veces conlleva procesos destructivos. Sin embargo el trauma también puede ser una oportunidad, esto es, un acontecimiento que puede transformar positivamente la vida. Esto puede ser contradictorio, pues se tiende a pensar que el trauma es catastrófico y destructivo, y esto nos hace tenerle miedo. Sin embargo el trauma puede ser una oportunidad para reconstruirnos de las cenizas, puesto que supone un encuentro con nuestros propios límites, el trauma nos permite re-jerarquizar la realidad, moviéndonos hacia puntos de vista nunca antes contemplados. El trauma nos pone al borde de nuestros miedos, o peor aún, desborda los propios miedos, como una especie de rito de paso donde la persona es desmoronada para volverse a reconstruir.

Transformar el trauma supone dejar que el trauma nos transforme, pues ese excedente energético es un potencial de acción, una fuerza que es capaz de impulsarnos hacia nuevos horizontes, antes no imaginados. Trauma significa eso, herida, ruptura. Ruptura desestabilizante, desorganizadora, momento donde se definen los caminos y las rutas. Oportunidad para cruzar el muro, traspasar los fantasmas, derribar las limitaciones. Dentro de la desdicha también se porta la semilla de la alegría.

He sido testigo de estas posibilidades, donde las personas que han vivido situaciones traumáticas, ya sea por secuestro, tortura, abuso sexual, violación o accidente, logran prefigurar una luz que llega a traspasar la grieta del muro, luz que poco a poco logra convertirse en una nueva esperanza, un nuevo camino por andar nunca imaginado. Las personas que han sobrevivido a un trauma han estado al límite, han probado su humanidad, hay descendido a sus propios infiernos, pero han salido airosos de ellos: han visto la luz.

El trauma cambia, pero no estamos condenados a que ese cambio sea destructivo, al contrario, ese cambio puede ser constructivo, aún y en contra de toda lógica, nuestro inconsciente no entiende de lógicas, y por ese motivo pueden convivir sin más la muerte con la vida, o mejor aún, dejar que la muerte de a luz la vida.

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