31 may. 2011

Cuando el síntoma se hace caracter


Por Miguel Angel Pichardo Reyes

La caracterología
Todos somos de alguna forma caracterólogos, puesto que en algún momento de nuestras vidas hemos tenido que describir la “personalidad” de algún conocido. Para esta labor de análisis y clasificación contamos con las categorías que nos proporcionan el sentido común, y ciertos conceptos o teorías más o menos difundidos de la psicología del carácter, por ejemplo, muchos acuden a la astrología (virgo, tauro, cáncer, etc.), a las etiquetas escolares (burro, inteligente, rebelde, nerd) o a los estereotipos sociales difundidos en los medios de comunicación (dandi, donjuán, mártir, víctima, loca, etc.). En la psicología moderna, y en particular desde el siglo XX, se ha venido gestando el estudio del carácter bajo la denominación de “caracterología”. Ya en el siglo V a.c. la escuela hipocrática distinguía cuatro temperamentos: sanguíneo, linfático, bilioso y atrabiliario.


Existen varias caracterologías que responden a distintos y variados criterios de clasificación, por lo que las definiciones y concepciones de términos tales como estructura clínica, personalidad, temperamento, constitución, subjetividad, individualidad, entre otros, variará de acuerdo a la escuela, corriente, autor y hasta país. Por ejemplo, algunos autores realizarán sus clasificaciones de acuerdo a criterios orgánicos y somáticos, mientras que otros a factores psicológicos o sociales.


En esta exposición nos interesa pasar revista por algunas de las caracterologías que han contribuido al avance psicológico de las variantes antropológicas, lo cual nos servirá de preámbulo para abordar la “formación del carácter” desde la teoría de Wilhelm Reich, precursor del caracteroanálisis, una variante del psicoanálisis freudiano que integra una concepción particular de la energía, el análisis de las defensas y el trabajo sobre la coraza somática y del carácter. Se trata de responder a la pregunta ¿qué es el carácter?


Escuelas caracterológicas
La escuela morfológica francesa de Claude Sigaud y Leon Mac Auliffe, distingue el carácter “digestivo”, “respiratorio” y “cerebral”. Esta clasificación plantea que la morfología y el carácter tienen una misma causa biológica. Para esta corriente de caracterología morfológica, la forma humana tiene un sentido, de tal manera que las formas no sólo describen funciones corporales, sino funciones psicológicas. En esta misma línea se encuentra la morfo-psicología de Corman, quién describe al tipo “expansivo” en oposición al tipo “retraído”.


En la escuela italiana destacan Giacinto Viola y Nicola Pende, quienes fundamentan su diagnóstico caracterológico en la sangre, el metabolismo basal, el funcionamiento endócrino y el equilibrio neurovegetativo, entre otros indicadores. Distinguen entre los “longuilíneos” (largos y angostos) y los “brevilíneos” (tronco ancho miembros delgados). Estos a su vez se subdividen en “esténicos” y “asténicos”. Podemos observar coincidencias entre la escuela italiana y la francesa.


En Alemania se desarrolla otra escuela caracterológica que tiene entre sus representantes a Ernst Kretschmer, Kraepelin y Eugen Bleuler. A este último se deben las nociones de “autismo” y “sintonía”, mientras que a Kraepelin la de “ciclotímica”. Por su lado, al psiquiatra Kretschmer, de quién su obra ha tenido mayor influjo y resonancia, se le debe la siguiente tipología: ciclotímico, esquizotímico y atlético.


El norteamericano W. H. Sheldon, realiza un método psicológico y morfológico, llegando a la siguiente clasificación: endomórfico (víscero-tónico), mesomórfico (somato-tónico) y ectomórfico (cerebro-tónico). Cabe resaltar que las tipologías de Kretschmer y Sheldon han sido ampliamente difundidas y utilizadas en el campo médico y psiquiátrico, siendo útiles en la etapa de identificación y exploración de los síntomas psíquicos.


Los holandeses Heymans y Wiersma, desarrollaron su tipología basados en las “propiedades”: emotividad, actividad y resonancia. De estos surgen ocho tipos: apasionado, colérico, nervioso, sentimental, sanguíneo, flemático, apático y amorfo.


Más allá de estas escuelas por naciones (italiana, francesa, holandesa, alemana y norteamericana), las escuelas derivadas de un movimiento teórico, en este caso, el psicoanálisis, ha sido de las que más influencia ha tenido en la psicología contemporánea. Empezando por Freud (fase oral, anal y fálica), seguidos de Karl Abraham, Ernest Jones, Wilhem Stekel y Anna Freud, pero también de los disidentes como Adler, Jung (extravertidos e introvertidos) y Wilhelm Reich, sobre este último se erigirá la psicosomática y la psicoterapia corporal que tanto ha influido en las llamadas psicoterapias alternativas o no-convencionales. De Reich se realizaran replanteamientos en la tipología caracterológica desde una perspectiva psicosomática, tales como las de Alexander Lowen, John Pierrakos, Jack Painter, Stanley Keleman, Ellsworth Baker, Ron Kurz, entre otros.


Neurosis y carácter
En 1949 fue editado el libro de Wilhelm Reich denominado Character-Analysis, en el cual desarrolla su contribución al estudio del carácter, de su formación y de su tratamiento. Existen dos aspectos a considerar en la concepción reicheana del carácter, la primera es que el carácter tiene que ver con la neurosis, y la segunda es que el carácter tiene su origen en las experiencias infantiles. Sobre esta triada: carácter, neurosis y experiencias infantiles, será posible articular una teoría sobre la génesis del carácter, que tomara como marco teórico a la teoría psicoanalítica de Freud, de quién fue discípulo y disidente.


En su exposición sobre la neurosis y el carácter Reich inicia diferenciando dos tipos: las neurosis caracterológicas y las neurosis sintomáticas, la segunda, la más conocida, se caracteriza por la presencia de síntomas neuróticos identificados como cuerpos extraños susceptibles de ser “quitados” o curados. Sin embargo, en las neurosis caracterológicas, no existen síntomas extraños y evidentes, sino rasgos neuróticos del carácter altamente racionalizados e incorporados orgánicamente a la personalidad. Reich planteara que la neurosis caracterológica será la base de las neurosis sintomáticas. Todo análisis de los síntomas supone realizar un análisis del carácter. También distingue un criterio cronológico en su clasificación; las neurosis crónicas, de desarrollo infantil, y las neurosis agudas, de desarrollo tardío.


El carácter para Reich sería el modo específico de ser de un individuo donde se expresa la totalidad de su pasado. De esta forma, las actitudes y comportamientos, tales como la forma y el tono de hablar, la particular forma de caminar o de sentarse, la forma de interactuar y reaccionar frente a ciertos estímulos, así como las formaciones reactivas y compensaciones, esto es, la totalidad de los rasgos visibles del carácter, son rasgos neuróticos que sirven como mecanismos de defensa. Estos mecanismos de defensa forman aquello que se denominara como la “coraza caracterológica”, que sería una protección contra los estímulos externos, tales como amenazas o peligros del medio, pero también contra lo impulsos libidinales internos. Esta coraza caracterológica mantiene un equilibrio neurótico que la persona buscara mantener como forma de vida y de estar en el mundo. Cuando el equilibrio neurótico de la coraza caracterológica es amenazado por una psicoterapia, el carácter se convierte en resistencia, y a esto se le denomina “resistencia caracterológica”.


Algunas características señaladas por Reich de estas resistencias caracterológicas, son: que toda resistencia tiene una expresión actitudinal y comportamental, de tal forma que no se trata de un “qué” (cómo en el caso de los síntomas), sino de un “cómo” (rasgos neuróticos del carácter), y estos “cómo” serán siempre los mismos, puesto que se incorporaron como tics repetitivos y generalizados a todo tipo de circunstancias amenazantes. En este sentido, las resistencias caracterológicas se reducen a experiencias infantiles e impulsos infantiles, que tienen una función defensiva y transferencial infantil con el mundo, de esta forma se evita el displacer y se mantiene el equilibrio psíquico, absorbiendo las energías reprimidas.


Conclusión
El carácter no es un dato de la naturaleza con el cual llegamos al mundo, esto es, no es innata, sino que es una formación que se va construyendo desde la infancia como una forma de defensa contra las amenazas externas e internas, estas defensas se van constituyendo en “modos” o “rasgos” del carácter, siendo el conjunto de estos rasgos el “carácter neurótico”. Cabe decir que el carácter neurótico es la base para el desarrollo de síntomas neuróticos, pero también puede ser asintomático, reduciéndose a lo que llamamos comúnmente “mal carácter” o “problemas de carácter”. Podemos aventurarnos a decir que estos rasgos neuróticos fueron en un primer momento síntomas, esto es, defensas crónicas de adaptación y sobrevivencia ante el medio, que quedaron fijadas y se incorporaron en la personalidad como rasgos del carácter, racionalizados por un “así soy” o un “así me educaron”. La psicoterapia corporal integrativa atiende estos dos aspectos, tanto lo sintomático como lo caracterológico de la neurosis.

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