28 feb. 2012

Abuso sexual y miseria moral en Guadalajara



Abuso sexual y miseria moral en Guadalajara
Por Miguel Angel Pichardo Reyes

En la consulta privada que tengo en Guadalajara como psicoterapeuta corporal reichiano, especializado en victimología y psicotrauma, he sido testigo de un problema que afecta a cientos y miles de personas, me refiero al abuso sexual. La zona metropolitana de Guadalajara es un territorio de impunidad simbólica en este campo, pues los estereotipos de género y la miseria sexual de la moral religiosa configuran el caldo de cultivo para la generación de hombres que ejercen violencia en el hogar, maltrato infantil y abuso sexual. La moral hegemónica en esta zona es una máquina productora de perfiles masculinos violentos y de la indefensión de víctimas femeninas, realidad susceptible de cambiar.

De esta forma encontramos una relación entre el abuso sexual infantil y la moral sexual hegemónica, machista, antifeminista, conservadora, hipócrita, obsesiva y culpógena. El conjunto de creencias y prácticas en materia de moral sexual supone una pandemia ideológica que configura actividad psicopatológica en la población, cristalizándose una neurosis sexual colectiva de rasgos homofóbicos, de machismo compulsivo y de sumisión obsesiva. Para llevar a cabo acciones de transformación y cambio en esta materia es de fundamental importancia identificar el punto estratégico, y este se refiere a las instancias de regulación de la moral sexual. Podemos identificar tales instancias de regulación en aquello que podemos denominar como la política sexual.

La política sexual son esos reguladores de la moral sexual en su ideología y su práctica privada, nos referimos fundamentalmente a la religión, la escuela, la familia y los medios de comunicación, de tal forma que cada una de estas instancias representa un frente político dictaminador y legislador de la moral sexual. Por eso, al hablar de abuso sexual y de la miseria de la moral sexual, decimos que se trata de una lucha necesariamente política en su dimensión ideológica, y no existe mejor campo de batalla que el de la educación, sea esta escolarizada, informal, popular o electrónica. De aquí que muchas organizaciones pongan especial atención a la acción educativa preventiva a través de la información, de talleres y de campañas en los medios de comunicación. Es así como el foco de atención no va dirigido al cambio de comportamientos y actitudes, sino a un cambio de política sexual, para lo cual hay que replantear lo que antaño Wilhelm Reich plasmara magistralmente en “La revolución sexual”, “Análisis del carácter”, “La función del orgasmo”, “Psicología de masas del fascismo”, entre otros. La liberación sexual es un programa psicopolítico de liberación de la energía vital del organismo psíquico, dicha liberación es inseparable de una ética del placer.

Desde mediados del 2011 varias organizaciones civiles hemos venido conjuntando esfuerzos encaminados a atender el abuso sexual infantil en la zona metropolitana de Guadalajara, de esta forma organizaciones como Tejiendo Redes y Curar el Trauma, en colaboración con la Fundación PAS, vienen trabajando en el diseño de programas y proyectos de carácter preventivo y de atención. En este 2012 es posible que la constelación de organizaciones se amplíe hasta formar una gran red de prevención y atención, así como de incidencia y diseño de políticas públicas. Seguramente será un tema ineludible (eso esperamos) en las agendas políticas de los candidatos, de los partidos políticos, de legisladores, de organizaciones civiles, y deseamos también, de la opinión pública.

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