3 oct. 2010

Atención psicológica a víctimas del trauma


Por Miguel Angel Pichardo Reyes

En la actualidad existen dos especialidades dentro de la ayuda psicológica para atender a víctimas de delitos violentos, nos referimos a la victimología clínica y la psicotraumatología. Estas dos subespecialidades provenientes de la psicopatología y de la psicología forense son integradas en servicios de asistencia social y ayuda psicológica en centros de atención a víctimas. Por un lado, la psicotraumatología trata el amplio espectro traumático derivado de una situación de amenaza a la vida, sea victimal o no, determinando la gravedad, el pronóstico, así como el tipo de tratamiento psicoterapéutico. Por otro lado tenemos a la victimología clínica, la cual tiene el cometido de determinar el daño psicológico en las víctimas del delito. Es común que la victimología se restrinja al ámbito institucional de los servicios de procuración y administración de justicia y organismos descentralizados, o de las organizaciones de la sociedad civil de promoción y defensa de los derechos humanos. Sin embargo es más común que la psicotraumatología se practique en unidades o núcleos de psicología clínica privados, desligados del ámbito del Estado.

Conforme el siglo XX fue reconocido como un siglo violento, cada vez más nos hemos ido haciendo conscientes de los costos traumáticos de la violencia. La respuesta que da la psicotraumatología a esta creciente y apremiante problemática se ha centrado en la investigación biopsicosocial de los efectos traumáticos, y en la investigación aplicada de programas de tratamiento psicológico para la curación del trauma y el tratamiento de la ansiedad y la depresión. Actualmente es posible afirmar que el trauma es tratable, controlable y curable, y existe una gran red internacional de investigadores y de centros de tratamiento del trauma. Cada vez más es posible ir acercando la victimología clínica y la psicotraumatología, puesto que la mayoría de las víctimas del delito ha desarrollado un trastorno de estrés postraumático.

Los psicólogos de Guadalajara debemos estar prevenidos para atender a esta creciente población, puesto que es muy probable que el cuadro clínico sea muy complejo, pudiendo presentarse una sintomatología psicótica y trastornos psicosomáticos derivados de experiencias traumáticas agudas. En el proyecto que llevamos a cabo con Medusa en la zona metropolitana de Guadalajara, hemos venido trabajando en un tratamiento especializado del trauma que hemos denominado como “psicoterapia corporal neurovegetativa”. Nuestro tratamiento incorpora los resultados de las investigaciones fisiológicas sobre el trauma y el estrés psicológico con las técnicas bioenergéticas de la psicoterapia corporal, así como de la psicoterapia cognitivo-conductual, lo cual nos ha permitido incrementar la eficacia terapéutica del tratamiento.

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